13 abril, 2006

No se molesten en rezar por mí...

Hace unos días, navegando en un rato muerto, me encontré con esta noticia (en inglés):

Studying: Praying won't affect heart patients

En resumen cuenta que se ha llevado a cabo un estudio sobre 1800 pacientes recién operados de alguna dolencia del corazón. Los pacientes se repartieron en tres grupos de 600. A un grupo le comunicaron que iban a rezar por su recuperación. A otro grupo le dijeron que existía la posibilidad de que rezaran por ellos, y finalmente, rezaron por ellos. Y al tercer grupo le comunicaron que existía la posibilidad de que rezaran por ello, pero finalmente no rezaron por ellos. No hace falta que les diga que los resultados demostraron que los tres grupos se recuperaron por igual.
Obviamente, el resultado del estudio no me sorprendió, pero sí el hecho de que se hicieran estudios de este tipo. Profundizando un poco más, encontré tres estudios (en inglés) que demostraban justo lo contrario:

A randomized, controlled trial of the effects of remote, intercessory
Positive therapeutic effects of intercessory prayer in a coronary care unit population.
A randomized double-blind study of the effect of distant healing in a

Personalmente doy la misma credibilidad al primer caso que he expuesto como a los otros tres. Es decir, nula. Sólo en Estados Unidos se les podría ocurrir hacer "estudios", y permitan que lo entrecomille, de este tipo. Desgraciadamente, los medios de comunicación están plagados de estos titulares revestidos de una capa de aparente proceder científico, que no debe hacernos caer en el error de confundirlos con las verdaderas investigaciones científicas que se llevan a cabo, mucho más aburridas e inútiles para rellenar páginas en periódicos.

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