17 julio, 2007

Ad kalendas graecas...

Plagiando, me pidieron en su día feria con desastre.
Solícito, instrumentista de lo poco, aduje fatiga dactilar por decir algo increíble y poco manido. Si bien, todos sabemos que es el sistema nervioso central el que está detrás de todo esto, inyectado de una vagancia con apellidos ortónimos y expósitos.
Las carcasas ya quebradas por las miradas de los taimados pobladores que pululan por el decorado de cartón piedra se convierten en única prueba imperecedera del saludo matutino y de la tardía despedida vespertina, de cielo rosa, de sol tímido...

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