Un, dos, un, dos...
Dedicado a Gabriela
Artísticamente, definiré esta danza como la de las mangas largas. Simple, con muñecas cubiertas y cogiendo los puños como el que no quiere la cosa. Sin academia previa y por tanto, gratuita.
Con pasos fáciles y lentos. Onomatopéyicamente ruidosa, sí, pero con sutileza. Imaginen a dos plantas del pie casi gemelas, aunque cada una con sus propias ideas políticas opuestas. Imagínenlas como en una lucha a muerte frente al enemigo común, el suelo llano y aburrido. Reconocerán sin más su cántico de guerra.
Música en silencio, que ya tenemos bastante con el silencio interrumpido. Es una lástima que no huela a nada, pero no lo iba a tener todo, ¿no?
Con pasos fáciles y lentos. Onomatopéyicamente ruidosa, sí, pero con sutileza. Imaginen a dos plantas del pie casi gemelas, aunque cada una con sus propias ideas políticas opuestas. Imagínenlas como en una lucha a muerte frente al enemigo común, el suelo llano y aburrido. Reconocerán sin más su cántico de guerra.
Música en silencio, que ya tenemos bastante con el silencio interrumpido. Es una lástima que no huela a nada, pero no lo iba a tener todo, ¿no?












1 Comentarios:
shhh, shhh, shhh, shhh... Qué despacito. Esto que cuentas casi se lo puede imaginar uno sin mucho esfuerzo como si fuera el desplazamiento en sosiego de un fantasmita... Con razón cuesta tanto verlo y creelo, porque como los fantasmas no existen, o por lo menos, eso me decía yo de pequeña, y tantas veces me lo repetí y comprobé, que hasta llegué a creelo. Será que hay que tirar abajo los viejos edificios en ruinas, esas viejas creencias, pero si hay que salvar a algún fantasmita, sin dudarlo...
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