21 mayo, 2007

Un, dos, un, dos...

Dedicado a Gabriela

Artísticamente, definiré esta danza como la de las mangas largas. Simple, con muñecas cubiertas y cogiendo los puños como el que no quiere la cosa. Sin academia previa y por tanto, gratuita.
Con pasos fáciles y lentos. Onomatopéyicamente ruidosa, sí, pero con sutileza. Imaginen a dos plantas del pie casi gemelas, aunque cada una con sus propias ideas políticas opuestas. Imagínenlas como en una lucha a muerte frente al enemigo común, el suelo llano y aburrido. Reconocerán sin más su cántico de guerra.
Música en silencio, que ya tenemos bastante con el silencio interrumpido. Es una lástima que no huela a nada, pero no lo iba a tener todo, ¿no?

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1 Comentarios:

Anonymous Anónimo comentó...

shhh, shhh, shhh, shhh... Qué despacito. Esto que cuentas casi se lo puede imaginar uno sin mucho esfuerzo como si fuera el desplazamiento en sosiego de un fantasmita... Con razón cuesta tanto verlo y creelo, porque como los fantasmas no existen, o por lo menos, eso me decía yo de pequeña, y tantas veces me lo repetí y comprobé, que hasta llegué a creelo. Será que hay que tirar abajo los viejos edificios en ruinas, esas viejas creencias, pero si hay que salvar a algún fantasmita, sin dudarlo...

5/21/2007 12:57:00 p. m.  


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