Andante ma non troppo...
Ya es tarde, pero todavía seguías moviendo la lengua como buscando migajas en tus labios. Un acto reflejo que repetías como si fuera tuyo en propiedad, al igual que esa mirada dulcemente imperativa, juraría que ensayada tras horas y horas de reflectiva consulta. Mis protestas en forma de antagónica diatriba volvieron a servir de poco. Punto por punto, repetí todos y cada uno de los motivos por los que había dejado todo para estar otra noche más contigo. Sé lo poco que prestabas atención a lo que te decía. Sólo te importaban las formas, las pausas. En ese momento, te escurriste felinamente y me mostraste el fino libro de tapas rojas el que sonrientemente habías traído del salón.
Comencé a leer con voz de narrador secuestrado, ostentando una seguridad perdida: "Madrugó porque sería el último día de su vida...". Luego de leer el primer párrafo, decidí dar paso a mi inventiva, y por una vez, contarte una historia que aparentemente tuviera un final feliz.
Comencé a leer con voz de narrador secuestrado, ostentando una seguridad perdida: "Madrugó porque sería el último día de su vida...". Luego de leer el primer párrafo, decidí dar paso a mi inventiva, y por una vez, contarte una historia que aparentemente tuviera un final feliz.












2 Comentarios:
Me despistan los títulos de tus últimas aportaciones, Kanario. Aunque la verdad es que me despistas así en general cada vez más, creo que cuantas más cosas leo, más objetividad pierdo. Antes intentaba entender cada texto en su individualidad, ahora no puedo evitar leer cada texto en función de otros porque veo aparecer elementos comunes o eso creo muchas veces.
Las migajas por ejemplo juraría haberlas leído de tu pluma (jaja) en alguna ocasión pero no sé decir ahora mismo dónde. Si hubiera habido un buscador en el contubernio... NO sé, igual es casualidad sin más.
Creo haber leído ya también esta especie de rendición como de batalla perdida, no sé, la supremacía de otra persona sobre la voluntad del narrador.
Muchas veces aparece el "elemento mágico" del texto (o caramelito) que nuestro Kanario se niega sistemáticamente a aclarar, él sabrá por qué, jaja. En este caso, se trata del libro rojo este de Mao.
El tema del secuestro también ha aparecido ya, no me acuerdo de la entrada pero sí de la frase: "sólo tengo margen de maniobra para darme cuenta de mi secuestro" o algo muy parecido.
Este texto parece pertenecer a un dueto o tríptico del sueño/vigilia??? Los sueños, sueños son, kanario?
Me gusta el párrafo final cuando parecen mezclarse, como en la vida, ficción y realidad, literatura y biografía.
Sección intrigas:
- ya es tarde pero todavía seguías (tiempos verbales)
- la mirada dulcemente imperativa
- Reflectiva (?) consulta
- las formas y las pausas especialmente
- en ese momento: en qué momento
Jajaja... es que te empecinas en relacionar cosas y aunque cada vez hilas con más destreza... todavía puedo permitirme el lujo de caminar tranquilo sin la sensación de haber dicho algo impropio o a destiempo.
Tengo que reconocer una cosa. Antes en el contubernio seleccionaba mucho más los textos que publicaba, porque tenía más donde elegir. Ahora dispongo de poco material reservado, por lo que es inevitable que si los textos son coetáneos en su elaboración, traten algún tema en común, aunque sea de fondo.
Siento contradecirte, pero en el contubernio sí que hay un buscador. Justo abajo del título, en la cajita donde pone Google, puedes poner las palabras que tú quieras, que se realizará una búsqueda sólo en el contubernio. Lo de las migajas lo he usado en un par de ocasiones, pero con otras connotaciones.
La entrada a a la que te refieres es "Ilusión cotidiana", concretamente: "Sólo tengo margen de libertad para darme cuenta de mi secuestro."
Es cierto que los textos los escribí de madrugada porque no podía dormir. Y también es cierto que no sé por qué últimamente tengo como una pequeña superstición con los nº impares. O pongo una entrada o pongo tres. Jajaja... Por ahora es una manía controlada...
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