20 diciembre, 2006

Frase del día...

Las palabras entonces no sirven,
son palabras.

Rafael Alberti (poeta español, 1902-1999), en su poema Nocturno.

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5 Comentarios:

Anonymous Anónimo comentó...

Es increíble lo mucho que se puede decir con tan pocas y tan sencillas palabras, valga la contradicción. Uy! acabo de descubrir por fin una mínima parte de la genialidad que se le atribuye a Alberti, al que he leído poquísimo por otra parte.
La clave aquí me parece ese "entonces", tengo que releer el poema entero que no me lo sé de memoria ni mucho menos, creo que es uno de los que cantaba Paco Ibañez (???). Aunque eso es decir poco. Lo voy a buscar.
Cuando lo relea y se asienten los posos comentaré más, que además hoy me ha dicho mi jefe de estudios que "no fluyo" y me ha dejado preocupada y meditabunda, jajaja

12/20/2006 09:26:00 p. m.  


Anonymous Anónimo comentó...

Me he pasado toda la noche soñando con la frase, jajaja. Como intentando reconstruirla en sueños y no lo conseguía nunca.

Bien, pues me he dado cuenta en mis cavilaciones nocturnas de que mi anterior comentario se refería al poema en su conjunto más bien y no al verso descontextualizado (ahora sigo)

12/21/2006 09:45:00 a. m.  


Anonymous Anónimo comentó...

... y que si aparece aislado, será por algo.

Menos mal que en ocasiones la comunicación hecha de la palabras es insuficiente porque eso quiere decir que siempre habrá gente dispuesta a intentar, aún así, con mayor o menor destreza, comunicar lo privilegiado, ciertas emociones, ciertos sentimientos, ciertas impresiones o pensamientos incluso ("mientras haya un misterio para el hombre habrá poesía" como decía el poeta).

Yo sigo creyendo que es un tema de habilidad, que sí que es posible en teoría comunicar casi todo. Está claro que un texto no puede trasladar la emoción que pretende transmitir a su receptor, que no sentirá lo mismo, pero al menos, quizá sí sienta la intensidad del mensaje. Muchas veces he pensado que esto se consigue no sólo con el léxico sino especialmente con el ritmo de un texto o con las 2 cosas juntas. Pongo un par de ejemplos que me vienen ahora mismo a la cabeza y que no tienen nada que ver entre sí. Uno es la elegía de Miguel Hernández a Ramón Sijé ("con quien tanto quería") que me pone los pelos de punta siempre, siempre y otro es "Quien fuera", cuyo ritmo lo marca sobre todo la música, que va subiendo progresivamente hasta alcanzar una especie de climax bastante turbador desde mi punto de vista. Se me está ocurriendo otro ejemplo de ritmo muy conseguido y es el "If" de Kipling, pero tiene que ser en inglés.

Así que no hay excusas, Kanario, y explícanos, si tienes a bien, esa mirada "dulcemente imperativa", a ver si consigo por lo menos imaginar algo así, porque no he tenido el placer de que me mirara nadie de esa manera!!!!

12/21/2006 10:10:00 a. m.  


Blogger Kanario comentó...

Hay varios aspectos que me parecen interesantes, pero creo que corro el peligro de alargar mucho este comentario. Intentaré ser lo más breve posible, aunque reconozco que el tema me interesa muchísimo. Bajo mi punto de vista, lo que Alberti quiere decir con este poema y con esta frase en concreto, es que las palabras no pueden ser el fin, sino las obligadas sustitutas de algo que podríamos llamar, simplificando mucho, el significado.
Coincido contigo, gabriela, con respecto a lo que dices sobre la habilidad. Pero yo pienso que además de que tenga que existir habilidad en el transmisor de las palabras, tiene que haber habilidad en el receptor. Todos los textos son susceptibles de generar emociones. Pero te aseguro que por muy buen escritor que seas, un atardecer no se puede hacer sentir sólo por medio de las palabras, si el receptor nunca ha visto un atardecer o algo similar. Se podrá imaginar algo más o menos parecido, dependiendo de las experiencias que haya tenido, pero en ningún caso compartirá la misma sensación que el emisor de las palabras tuvo y quiso transmitir. Por tanto, como he puesto antes, el receptor tiene que tener "habilidad", no es un sujeto pasivo que se limita a recoger el mensaje. Con esto quiero decir que los ejemplos que pones en tu caso, te valen a ti, pero habrá muchas personas que una canción como "Quién fuera" no le emocione lo más mínimo (bueno, exagero. Pero sí que puede pasar que les emocione sólo un poco...).
Por tanto, las palabras por sí mismas son inútiles. Son las ideas que cada uno posee y que al oír o leer las palabras, automáticamente adjunta, lo que tienen valor (una especie de concepción platónica, entre el mundo sensible (palabras) y mundo inteligible (ideas, significado)).
Así pues gabriela, no te preocupes con respecto a lo de la mirada "dulcemente imperativa". Cuando seas víctima de una de ellas, sabrás diferenciarla perfectamente...

12/22/2006 05:02:00 p. m.  


Anonymous Anónimo comentó...

Vale, vale, a mí no me habrán mirado nunca así, lo reconozco, pero tú nunca has perdido los papeles en serio, reconócelo también, jaja
Aunque puestos a decir contradicciones interesantes, tengo un compañero de trabajo que tiene una sonrisa y unas actitudes... cómo definirlas? Déjame que me lo piense. Pongamos, "inocentemente provocadoras" y toda la gente con quien lo he comentado ha estado claramente de acuerdo. Menos mal que la comida navideño-laboral ya ha acabado que con tanta caña y tanto cava del malo luego se me suelta la lengua (en buen plan) y se lo digo, de hecho, ya me estaban mis compis empezando a decir que qué bien me sienta el alcohol y que qué divertida me pongo y que seguro que en confianza parezco otra, lo cual es rigurosamente cierto, jajaja (lo de que parezco otra, lo otro ya no sé, jaja). Que mi trabajo me cuesta mantener día a día mi cara de poker, jaja, como para echarlo ahora todo a perder en un momento de comida festiva, jaja
Yo no sé cómo no paro ya de hablar con lo mal que me encuentro, yo creo que tengo fiebre, me duele todo.

12/22/2006 06:08:00 p. m.  


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