[Hay días como tantos otros.]
Hay días como tantos otros. Luego, hay días en los que el alma, por medio de sutiles toquecitos en el hombro, te susurra con voz ronca lo de la defenestración. Entonces no sabes si pensar que qué tarde es ya, que tu propia alma se toma tantas libertades, que se deja ver y oír, que funcione como ente independiente, con opinión y pensamiento propios.
Volar y volver son prácticamente lo mismo. Ya lo pensó aquel que se inventó las palabras y les reservó una fonética de primas hermanas.
Lo irónico reside en encontrar la ventana adecuada. El moho de algunas ha podrido sus trancas. De otras, entra un frío, dios, que no difiere al frío cotidiano.
Ahora me voy, que mi alma me ha llamado. Dice que se ha topado con una ventana que promete buenas vistas. Que no me da más detalles, no vaya a ser que otro desalmado se entere y se apropie de ella. Les dejo.
Sinceramente suyo, un desalmado.
Volar y volver son prácticamente lo mismo. Ya lo pensó aquel que se inventó las palabras y les reservó una fonética de primas hermanas.
Lo irónico reside en encontrar la ventana adecuada. El moho de algunas ha podrido sus trancas. De otras, entra un frío, dios, que no difiere al frío cotidiano.
Ahora me voy, que mi alma me ha llamado. Dice que se ha topado con una ventana que promete buenas vistas. Que no me da más detalles, no vaya a ser que otro desalmado se entere y se apropie de ella. Les dejo.
Sinceramente suyo, un desalmado.












3 Comentarios:
Ten cuidado por si tu alma te lleva ante un espejo. Hay días en los que ella prefiere deleitarse con la visión de ella misma por puro narcisismo.
Gran texto.
No sé si conoces, Iván, otros textos de este pequeño-gran Kanario. Yo tengo la suerte de poder decir que sí, y estoy de acuerdo con eso de que este es grande y te digo más: tiene muchos otros iguales en grandeza o mayores en este blog de ahora y en algún otro que desapareció de la blogsfera.
Por cierto, el tema del espejo, precisamente, fue algo recurrente para este Kanario durante algún tiempo...
Gabriela, ya sabes que no puedo pagarte por decir las cosas que dices sobre mí... así que luego no me pidas nada...jajaja
Lo cierto es que me da un poco de pena dejar de escribir aquí, pero el tiempo de sentir cosas sobre las que escribir cada vez se presenta menor en mi vida. ¡Qué le vamos a hacer...!
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